
Conjuntivitis frente a secreción ocular: cómo distinguirlas
Es bastante normal despertarse ocasionalmente con un poco de costra o legaña acumulada en las comisuras de los ojos, y la conjuntivitis afecta a un número sorprendente de personas al menos una vez en la vida. A veces puede resultar difícil distinguir entre la secreción que forma parte del proceso normal de autolimpieza de los ojos y aquella que es síntoma de irritación ocular o posible infección. En este artículo, examinaremos qué son realmente la conjuntivitis y la secreción ocular habitual, cómo distinguirlas y cómo reconocer los principales signos de alerta temprana de una infección. También repasaremos algunos consejos sencillos de prevención y veremos cómo el uso de lentes de contacto, junto con unos hábitos básicos de higiene, pueden influir en la salud general de nuestros ojos.

¿Qué es la conjuntivitis y cómo afecta a los ojos?
La conjuntivitis, a menudo denominada «ojo rojo», es una inflamación de la conjuntiva, el tejido fino que recubre el interior de los párpados y la parte blanca del ojo, que produce lágrimas y moco para lubricar y proteger nuestros ojos[1].
La conjuntivitis puede ser extremadamente infecciosa, cuando se debe a bacterias o virus, en cuyo caso se estima que el 80 % de los casos agudos son de origen viral, causados por numerosos patógenos como el adenovirus, las variantes del herpes y el enterovirus[2]. Por otra parte, la conjuntivitis puede ser no infecciosa (como resultado de alergias, irritantes o sequedad ocular), siendo la conjuntivitis alérgica increíblemente común, ya que afecta hasta al 40 % de la población[3].
La inflamación de estos pequeños vasos sanguíneos de la conjuntiva suele ser muy visible y, en ocasiones, impactante, ya que el ojo se ve muy rosado o rojo. La conjuntivitis también puede alterar drásticamente la producción de lágrimas y mucosidad, lo que da lugar a una secreción acuosa, espesa o similar al pus.
Otros síntomas comunes que la acompañan pueden ser picor intenso, sensación de arenilla, ardor e incluso dolor, mientras que, en algunos tipos infecciosos, los párpados pueden acabar pegados después de dormir debido a la cantidad de secreción ocular que se ha secado y formado costras, un síntoma más común en la conjuntivitis bacteriana[4].

¿Qué son las legañas y por qué aparecen al dormir?
Aunque la secreción ocular puede aparecer como síntoma de conjuntivitis, o junto con otras afecciones oculares comunes como la blefaritis o la queratitis[5], también se produce en ojos perfectamente sanos, como parte del proceso natural de limpieza que experimentan nuestros ojos cuando la mucosidad y las lágrimas se secan mientras dormimos. Esta secreción ocular normal suele ser de color blanco o crema pálido[6].
Las legañas son el resultado de una acumulación gradual de mucosidad, lágrimas, aceites, células cutáneas exfoliadas[7] y cualquier pequeña partícula de suciedad o residuos que se hayan acumulado a lo largo de la base de las pestañas y las esquinas internas de los ojos, a medida que la película lagrimal (una capa muy fina de lágrimas que recubre la superficie del ojo todo el tiempo) limpia naturalmente la superficie. Durante el sueño, con el cierre prolongado de los párpados y la ausencia de parpadeos, nuestra película lagrimal se ve afectada, el pH disminuye, se acumula dióxido de carbono y nuestras lágrimas se evaporan, resecando nuestros ojos durante la noche y creando estos depósitos más sólidos o ligeramente costrosos[8].

Cómo saber si la secreción ocular puede indicar una infección
Distinguir entre ambos puede resultar complicado ya que existen muchos puntos en común: podemos tener conjuntivitis con o sin mucha secreción ocular, y podemos tener secreción ocular sin conjuntivitis. La conjuntivitis es una de las causas más comunes de ojos rojos e irritados, y se considera que aproximadamente el 70% de los casos agudos requieren atención primaria y urgente[9].
La forma más rápida de diferenciar entre una secreción ocular normal y una posible infección es fijarse detenidamente en el color, la consistencia y la textura de la secreción. Mediante un examen minucioso, se puede obtener mucha información sobre la salud de nuestros ojos:
- La secreción clara o acuosa acompañada de una irritación leve se asocia con mayor frecuencia a la conjuntivitis viral, las alergias o el síndrome del ojo seco[10], especialmente si afecta a ambos ojos y se acompaña de picor o síntomas similares a los del resfriado.
- La secreción amarilla o verde, espesa y pegajosa que se acumula de nuevo después de limpiarla es muy probablemente conjuntivitis bacteriana u otro tipo de infección ocular bacteriana[11].
- Una secreción abundante, espesa, de color y similar al pus, que reaparece en cuestión de minutos y se combina con un aumento del enrojecimiento, un empeoramiento del dolor y una inflamación, también podría ser un signo de una infección más grave que podría amenazar con la pérdida de la visión y por eso requiere una intervención médica urgente[12].
La secreción ocular normal suele ser escasa, de color blanco o crema pálido, y no debería ser dolorosa, acumulándose solo después de una noche de sueño completo, no a lo largo del día. Cuando se producen cambios inusuales y drásticos en el color, la cantidad o la textura de la secreción ocular, especialmente si van acompañados de otros síntomas preocupantes, busca asesoramiento y asistencia médica profesional.

Otros síntomas que ayudan a identificar la conjuntivitis
Dado que la conjuntivitis rara vez se presenta solo como secreción ocular, otros síntomas comunes pueden ayudarnos a realizar un diagnóstico correcto y precoz. Estos síntomas acompañantes suelen incluir:
- Un enrojecimiento intenso o un tono rosáceo en la parte blanca del ojo, incluyendo el interior de los párpados.
- Picor, ardor o sensación incómoda de arenilla, como si se tuviera arena en el ojo.
- Puede haber una ligera molestia con la luz y lagrimeo más abundante. En cambio, si la sensibilidad a la luz es intensa o aparece dolor fuerte, son señales de alarma y conviene consultar un doctor cuanto antes.
- Párpados hinchados y legañosos que pueden pegarse al despertar.
- La conjuntivitis también suele comenzar en un ojo antes de extenderse al otro en cuestión de días[13].

¿Pueden las lentes de contacto causar síntomas como la conjuntivitis?
Aunque las lentes de contacto, por sí solas, no pueden causar conjuntivitis, un uso inadecuado sí puede irritar mucho los ojos y provocar síntomas parecidos. Dormir con ellas, llevarlas demasiadas horas seguidas o mantener una limpieza insuficiente puede inflamar el ojo y empeorar la irritación, y también favorecer infecciones de la córnea que pueden confundirse con una conjuntivitis o incluso provocar queratitis[14].
Si usamos lentes de contacto y de repente notamos que nuestros ojos se enrojecen o lloran, o sentimos un dolor en el globo ocular, sensibilidad a la luz o una secreción ocular inusual, debemos quitarnos las lentes inmediatamente y consultar a un oftalmólogo o médico de inmediato.
Hábitos de higiene para prevenir infecciones oculares
Nuestros hábitos cotidianos pueden influir mucho en la salud de nuestros ojos y, a la vez, ayudar a proteger a las personas con las que tenemos contacto cercano. Algunas prácticas de higiene útiles son:
- Lavarse las manos regularmente con agua y jabón, especialmente antes de tocarnos la cara o los ojos.
- Evitar frotarse los ojos, ya que al hacerlo podemos transferir patógenos y agravar la irritación ocular. Si nos pican los ojos, debemos utilizar un pañuelo limpio o un tejido suave solo después de lavarnos las manos y, si los síntomas persisten, considerar el uso de gotas lubricantes para los ojos.
- Acostúmbrate a no compartir toallas, paños faciales, fundas de almohada, maquillaje o incluso gotas para los ojos.
- Retira y vuelve a aplicar el maquillaje de ojos con regularidad, y desecha siempre los productos para el rostro y los ojos que hayas usado mientras tenías una infección ocular.
- Si usas lentes de contacto, sigue estrictamente las instrucciones de limpieza y sustitución, nunca limpies ni enjuagues las lentes de contacto con agua del grifo o saliva, y no las dejes puestas durante la noche a menos que tu especialista lo haya indicado claramente.
Si el médico te diagnostica una conjuntivitis infecciosa, lo habitual es que te aconseje quedarte en casa y no ir al trabajo, al colegio o a la guardería, ya que, en los casos de conjuntivitis viral, puedes ser muy contagiosa durante un periodo de entre 10 y 14 días[15] .
Preguntas frecuentes sobre la conjuntivitis y la secreción ocular
¿Cómo puedo saber si mi secreción ocular es normal o preocupante?
La secreción normal suele ser blanca o crema pálido y aparece en pequeñas cantidades al despertar. Si se vuelve abundante, espesa o de color, reaparece durante el día después de limpiarla o se acompaña de enrojecimiento, dolor y ardor, conviene consultar a un profesional.
¿La conjuntivitis siempre es contagiosa?
No. La conjuntivitis viral y la bacteriana suelen ser contagiosas, pero la conjuntivitis alérgica o irritativa no lo es. Como a veces es difícil distinguir el tipo sin exploración, lo mejor es mantener la precaución y una buena higiene hasta que un profesional confirme la causa.
¿Cuándo debo acudir urgentemente al médico por síntomas oculares?
Si uno o ambos ojos se enrojecen mucho, aumenta el dolor o la sensibilidad a la luz, la visión se vuelve borrosa o aparece una secreción abundante, espesa y amarillo verdosa que reaparece de forma continua, es recomendable acudir con urgencia al oftalmólogo. Ante la duda, consulta para quedarnos tranquilos y proteger la visión a largo plazo.
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Esta información en ningún momento sustituye el diagnóstico del médico o el consejo del farmacéutico.
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