
Alergia ocular: Síntomas, causas y tratamientos eficaces
Las alergias oculares no ponen en riesgo la vida, pero sí pueden provocar una irritación intensa y afectar de lleno al día a día. Quien las padece suele notar cambios en el estado de ánimo, en la productividad, en el descanso nocturno e incluso en la calidad de vida en general[1]. Además, son más comunes de lo que solemos imaginar. Y aunque no existe una cura definitiva, sí hay medidas sencillas y eficaces que pueden ayudarnos a reducir los síntomas y prevenir su impacto en la rutina diaria. En este artículo vamos a explicar qué son exactamente las alergias oculares, por qué se producen y cómo reconocerlas, diferenciándolas de otras molestias habituales en los ojos. Después, repasaremos las opciones de tratamiento disponibles, junto con las mejores estrategias para minimizar y evitar estos síntomas tan molestos.

Por qué se producen las alergias oculares y principales factores de riesgo
Pese a que poéticamente son llamados “las ventanas del alma”, en plena reacción alérgica nuestros ojos pueden convertirse en algo más parecido a las secuelas de una picadura de abeja que a un escaparate seductor. Y no es raro: se calcula que hasta un 40 % de la población experimenta alergias oculares en algún momento de su vida[1], y la tendencia va en aumento en todo el mundo[2].
Pero… ¿qué hay detrás de todo esto?
Las alergias oculares (o conjuntivitis alérgica) aparecen cuando entramos en contacto con una sustancia que nuestro propio sistema de defensas interpreta erróneamente como peligrosa. El cuerpo, en un acto de “exagerada precaución”, libera histaminas[3], unas moléculas encargadas de montar toda la respuesta inflamatoria. El resultado: ojos rojos, picor, lagrimeo y, a menudo, síntomas en otras partes del cuerpo, como estornudos, congestión nasal o goteo acuoso. Incluso puede desencadenar asma[4] o empeorar condiciones como la dermatitis atópica (eccema)[5].
Los principales factores de riesgo de las alergias oculares varían desde una predisposición genética y trastornos autoinmunitarios, hasta la contaminación atmosférica, incluidos nuestros animales domésticos, así como la mencionada gama de sustancias[6]. Estas sustancias, normalmente transportadas por el aire de nuestro entorno, pueden provenir de una variedad de pólenes (hierba, árboles y maleza) que se asocian más comúnmente con las alergias estacionales (Rinitis alérgica) que pueden durar semanas o meses, hasta aquellas a las que estamos expuestos durante todo el año, como los ácaros del polvo, la caspa de los animales, las partículas de cucarachas (por si no estabais ya bastantes aterrorizados por estos insectos)[7] , la contaminación atmosférica, el humo, así como las esporas de moho[8].

Síntomas más comunes de la alergia ocular
Conocer los alérgenos más frecuentes de los que hablamos antes nos permite estar más atentos a las señales que nuestro cuerpo envía al entrar en contacto con ellos. Los síntomas de la alergia ocular son bastante característicos y, aunque varían en intensidad, suelen incluir:
- Picor intenso, inflamación y enrojecimiento alrededor de los ojos.
- Párpados hinchados (sobre todo por las mañanas) e irritación y ardor.
- Lagrimeo constante o sensación de “ojos llorosos”, combinados con una incómoda sensación de arenilla.
- Sensibilidad notable a la luz, fatiga ocular, y visión borrosa en ocasiones.
- Congestión ocular o secreción costrosa alrededor de los párpados[10].
- Síntomas respiratorios asociados: estornudos, goteo o congestión nasal. En personas predispuestas, los mismos alérgenos pueden incluso desencadenar crisis asmáticas[11].
El polen es el principal alérgeno en la rinitis alérgica, responsable de hasta un 51,3 % de los casos[12]. Pero no todo son malas noticias: algunas investigaciones señalan que el polen puede desempeñar un papel beneficioso, ayudando a debilitar ciertas infecciones víricas y reforzando la respuesta de defensa del organismo[13].

Cómo tratar las alergias oculares: soluciones prácticas y médicas
Ante la sospecha de una alergia ocular, lo más recomendable es acudir al médico o a un especialista en alergias. El diagnóstico suele ser sencillo: un examen ocular, preguntas sobre los síntomas y, en algunos casos, una prueba cutánea de punción para identificar el alérgeno exacto.
Eso sí, no siempre es fácil distinguir una alergia ocular de otras molestias comunes:
- Conjuntivitis infecciosa: causada por bacterias o virus, suele ir acompañada de una secreción mucosa más espesa y es altamente contagiosa, a diferencia de la conjuntivitis alérgica[14].
- Síndrome de ojo seco: no se trata de una reacción inmunitaria, pero comparte síntomas como irritación y sensación de arenilla. La diferencia clave es la falta de lágrimas y humedad ocular, que da esa sensación de suciedad pegada en el ojo[15].
Una vez confirmado que se trata de alergia ocular, las buenas noticias son que existen varios tratamientos, tanto médicos como medidas prácticas, capaces de aliviar notablemente los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Entre las opciones más utilizadas para conseguir ese alivio tan necesario, se incluyen:
- Medicamentos con y sin receta: Existen distintas opciones, como los corticosteroides tópicos, esteroides, antihistamínicos y descongestionantes, que son eficaces para suprimir los síntomas más comunes de la alergia ocular. Eso sí, conviene recordar que estos fármacos ayudan a aliviar los síntomas, pero no actúan sobre el factor que desencadena la alergia. Deben usarse únicamente bajo estricta indicación médica, para evitar efectos secundarios o daños a largo plazo[16].
- Terapias y remedios naturales: Algunas alternativas han mostrado buenos resultados para aliviar las molestias, como las compresas frías[17], la acupuntura[18] o la aromaterapia con aceites esenciales[19]. o plantas como la Euphrasia, que han demostrado ser seguros y útiles en determinados casos[20] .
- Gotas oftálmicas y lágrimas artificiales: Disponibles sin receta en farmacias, son uno de los recursos más habituales. Ayudan a lavar los alérgenos, aportan hidratación y alivian de forma rápida el picor o la irritación. Lo ideal es optar por fórmulas sin conservantes y usarlas con moderación, ya que el abuso de colirios puede aumentar el riesgo de reacciones adversas[21].
¿Sabías que...? Algunos remedios naturales llevan siglos acompañando a la humanidad. Por ejemplo, el consumo de miel producida localmente o los extractos de ortiga ya eran utilizados por los antiguos egipcios y por comunidades indígenas americanas para aliviar los síntomas de la alergia ocular y mejorar la salud respiratoria[22].

Prevención de las alergias oculares en casa y al aire libre
A pesar de todas las opciones anteriores para aliviar los síntomas de la alergia ocular, cuando se trata de afecciones estacionales como la fiebre del heno, no existe una cura definitiva. La mejor estrategia sigue siendo evitar el contacto con los alérgenos que las provocan.
El problema es que esto puede resultar casi imposible. Y, seamos realistas, nadie quiere pasarse los largos días de verano encerrado en una cámara estéril. Por suerte, hay medidas sencillas que podemos adoptar para reducir nuestra exposición:
- Estrategias generales: hacer un esfuerzo consciente para no tocarnos ni frotarnos los ojos, ya que esto puede transferir alérgenos y causar irritación. Ponernos pequeñas cantidades de vaselina alrededor de las fosas nasales (para reducir la inhalación de polen) y lavar regularmente todo lo que entre en contacto con los ojos.
- Consejos de prevención al aire libre: desde protegernos los ojos con gafas de sol envolventes siempre que sea posible, hasta mantener cerradas las ventanillas del coche cuando conducimos. Consultar regularmente las previsiones meteorológicas para conocerlos niveles específicos de alérgenos en el entorno y planificar en consecuencia, además de cambiar y lavar la ropa potencialmente expuesta con la mayor frecuencia posible.
- Consejos de prevención en interiores: aspirar regularmente los espacios interiores para limitar la acumulación de todos los alérgenos ambientales potenciales, utilizar el aire acondicionado en lugar de dejar que entre la brisa natural, y considerar la posibilidad de invertir en deshumidificadores o filtros purificadores de aire que han demostrado ayudar a reducir los síntomas[23].
Preguntas frecuentes sobre las alergias oculares
¿Cuánto dura una alergia ocular?
Dependiendo del tipo de alérgeno, puede ser estacional y durar semanas o meses (polen, árboles o malas hierbas), mientras que otras alergias pueden aparecer en cualquier momento del año (polvo, caspa, contaminación atmosférica o humo).
¿Son contagiosas las alergias oculares?
No. Una alergia ocular (conjuntivitis alérgica) es una respuesta inmunitaria errónea a un alérgeno y no es contagiosa, a diferencia de otras afecciones oculares comunes, como la conjuntivitis, que es muy contagiosa.
Esta información en ningún momento sustituye el diagnóstico del médico o el consejo del farmacéutico.
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