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“Hablar de la salud sin referirse a la salud mental es como afinar un instrumento y dejar algunas notas disonantes” – Salud en el mundo, OMS (2001)

 

Si bien la definición de salud mental pasa por un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus capacidades, afronta las tensiones normales de la vida y es capaz de hacer una contribución a su comunidad1, cuando las “tensiones normales de la vida” significan pasar por una pandemia mundial, es normal que la capacidad de tolerancia de las personas se vea superada, afectando a ese bienestar y derivando en cuadros de ansiedad, estrés o depresión, entre otros.

 

Desde la llegada de la Covid-19, el 65% de la población parece haber experimentado síntomas de ansiedad2 y estos parecen haberse duplicado en niños y adolescentes, sufriéndolos 1 de cada 4 jóvenes3. En el caso de los profesionales sanitarios, estos también han sufrido un aumento muy significativo de afecciones de este tipo, como problemas de ansiedad, estrés laboral y estrés postraumático4.

Imagen que representa la salud mentalmask

 

Qué son los trastornos de la Ansiedad y en qué se diferencian del Estrés

 

Sentir ansiedad o estrés no tiene por qué ser per se algo negativo, ya que a veces estas respuestas se configuran como soluciones adaptativas e incluso saludables que hacen que nuestro organismo se active y se defienda. Sin embargo, su presencia continuada e intensificada puede conllevar serios problemas o trastornos de salud.

 

Cuando hablamos de ansiedad, nos referimos a una emoción que responde a causas de amenaza, preocupación o peligro -reales o no- que en muchos casos no son identificables, y que responde, o crece, a través de los pensamientos. Este origen difuso sería la principal diferencia entre estrés y ansiedad, siendo el primero una reacción ante las exigencias de nuestro entorno; es decir, un desajuste entre nuestras capacidades (habilidades, recursos, tiempo…) y las demandas a las que nos enfrentamos.

 

Tal y como lo expone el psicólogo Jonathan García Allen, otra gran diferencia entre estrés y ansiedad es la intensidad objetiva. Mientras es posible reducir o superar el estrés, eliminando el estímulo que lo produce (examen, reunión, cita…), en el caso de la ansiedad no ocurre lo mismo, ya que, al originarse por una interpretación irracional o una preocupación exagerada, suele persistir una vez desaparecido el factor estresante. Además, mientras el estrés suele estar asociado al momento presente, la ansiedad puede estar relacionada con preocupaciones por otros momentos temporales (lo que pasó, lo que pasará…).

 

Es común ver ansiedad y estrés utilizados de manera indistinta, en parte porque es común que aparezcan juntos y raramente se encuentran aislados; y es que la exposición prolongada al estrés, es en muchos casos la propia causante de los cuadros de ansiedad, es decir, un síntoma derivado, como son la depresión o el dolor de cabeza.

Ansiedad y Miedo

 

Al igual que ocurre con el estrés, el miedo es otro concepto que en muchas ocasiones se confunde con la ansiedad o que se utiliza indistintamente. Es cierto que se trata de una emoción similar, su diferencia principal reside en el tipo de estímulo o situación que las provoca.

 

Tal y como señala el Ministerio de Sanidad, mientras el miedo es provocado por cosas que consideramos peligrosas para nuestra supervivencia, aunque sea de una forma exagerada, la ansiedad se produce cuando nos enfrentamos a situaciones que amenazan nuestros intereses, nuestra imagen social, etc. Es decir, que cuando oímos expresiones como “miedo a hablar en público”, realmente se debería estar hablando de “ansiedad por hablar en público”.

 

La huida, la lucha, y la paralización son reacciones adecuadas ante el miedo para proteger nuestra vida, involuntarias o sin apenas pensar, porque se producen a través de la amígdala -circuito corto-. En el caso de la ansiedad, la reacción es siempre el resultado de un proceso cognitivo, del análisis valorativo que hacemos ante una situación incierta. Sin embargo, no hay que olvidar que dos personas pueden hacer valoraciones distintas de la misma situación, con lo que, para diferenciarlas y afrontarlas, el foco debe ponerse en la valoración cognitiva que cada persona hace en ese momento.

 

Al ser distinto su origen, podemos decir que también se diferencian en la intensidad y el patrón de respuesta que puede afrontar cada persona, es decir, cabe pensar que la reacción ante una inseguridad social siempre va a ser menor que una ante la propia vida. Lo más común es que un pequeño estado de alerta sea suficiente para afrontar una situación de ansiedad, aunque existen ocasiones en las que las sensaciones físicas aumentan exponencialmente. Este aumento súbito e inesperado de ansiedad, que suele estar provocado por el propio miedo o sensibilidad ante esta emoción, es lo que se conoce como pánico.

 

Síntomas de la Ansiedad

 

La ansiedad es una reacción tanto emocional, como física y cognitiva, y como tal, sus síntomas pueden ser físicos, psíquicos o de comportamiento.

 

Físicos, como dolores de cabeza persistentes, alteraciones digestivas, contracturas musculares, trastornos del apetito, palpitaciones o cansancio persistente. Psíquicos, como consumo excesivo de estimulantes y excitantes (drogas, alcohol, tabaco, café, azúcar...), dificultades relacionales y ansiedad social, hiperactividad, desgana, apatía o agresividad. O de comportamiento, como insomnio, irritabilidad, descenso de la libido, falta de concentración, baja autoestima.

Tratamiento de la Ansiedad y Homeopatía

 

Para tratar y poder superar la ansiedad, existen distintos tipos de tratamientos: no farmacológicos, como los hábitos saludables y las psicoterapias, y farmacológicos, como los antidepresivos y ansiolíticos (benzodiacepinas), la fitoterapia (plantas medicinales) o la homeopatía.

 

Debido a la naturaleza multicausal de la ansiedad, determinada por las circunstancias individuales de cada persona -factores sociales, psicológicos, biológicos, etc.-, la homeopatía se presenta como una opción más para ayudar a aliviar algunos síntomas derivados de los trastornos de ansiedad, debido a su visión de salud integrada y personalizada; además de ayudar a recuperar el equilibrio del cuerpo de forma progresiva y natural. Asimismo, es utilizada frecuentemente en pacientes polimedicados, niños o embarazadas, y en principio, no se esperan reacciones adversas asociadas a su toma.

 

El diagnóstico de un médico homeópata tiene en cuenta el estado físico o funcional del paciente, su estado intelectual y anímico, sus cambios en el comportamiento y el carácter evolutivo de los síntomas. Por ello, dependiendo de la manifestación particular del cuadro de ansiedad de cada paciente, este especialista recomendará unos medicamentos u otros para tratar los síntomas derivados.

 

Otro beneficio de optar por incorporar la homeopatía es que los medicamentos homeopáticos pueden utilizarse como primera opción terapéutica –en exclusiva- o conjuntamente con otros fármacos convencionales ya que, en principio, no se esperan ningún tipo de interacciones con otros medicamentos.

 

Más allá, los pacientes cuyos médicos complementan su práctica con homeopatía necesitan consumir hasta tres veces menos psicofármacos, que aquellos cuyos médicos no la recomiendan5.

Imagen de un tubo de homeopatíamask

1. Definición de la salud mental según la OMS.

2. Estudio de investigadores del CIBERSAM, Instituto de Salud Carlos III, publicado en Journal of Affective Disorders. Recuperado de https://www.cibersam.es/noticias/identifican-conductas-simples-que-pueden-proteger-de-ansiedad-y-depresion-durante-confinamiento-por-covid-19

3. Universidad de Calgary (Canadá), revista JAMA Pediatrics. Reúne datos de 29 estudios, en los que participaron 80.879 jóvenes de todo el mundo.

4. Informe de Repercusiones de la COVID sobre la salud y el ejercicio de la profesión de los médicos de España realizado por la Organización Médica Colegial (OMC), la Fundación Galatea y Mutual Médica, confirma las palabras de González-Pinto.

5. Estudio EPI3, el mayor estudio farmacoepidemiológico sobre la práctica médica en medicina general hecho en Francia y se ha realizado entre los años 2006-2010. https://bmccomplementmedtherapies.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12906-016-1104-2

Martínez C. La salud mental a principios del siglo xxi. Rev. Fac. Nac. Salud Pública, 2014; 32(supl 1): S44-S54

García-Allen, J. Las 6 diferencias entre estrés y ansiedad. Psicología y Mente.

Craske, M.G.; Stein, M.B. (2016). Anxiety. Lancet, 388(10063): pp. 3048 - 3059.

Thomen M. (2019). 10 diferencias entre estrés y ansiedad. Psicología Online.

Sociedad Española de Psiquiatría (2009), ANSIEDAD, PÁNICO Y FOBIAS

Homeopatía
Consejos y Estilo de Vida

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