

Constituye un método terapéutico que sólo pueden utilizar médicos, los tratamientos son de venta exclusiva en farmacias y se trata de una práctica absolutamente reconocida y legislada. Es, sin embargo, la homeopatía una medicina alternativa o no convencional que soporta detractores, pero que, cada vez, tiene más demanda. Quienes optan por estos tratamientos se vuelven absolutamente adeptos. La otra gran 'clientela' es la que ha pisado todas las consultas posibles, lo ha probado casi todo y no ha encontrado casi nada y llega a la consulta del homeópata entre desesperado en busca del último recurso y esperanzado porque algún paciente satisfecho le ha llevado a esta puerta.
Los medicamentos homeopáticos son eficaces en un amplio abanico de patologías, tanto agudas como gripes, toses o diarreas, como crónicas o de difícil tratamiento como alergias, dermatitis o asma e, incluso, esta terapia es frecuentemente utilizada como complemento en cuidados paliativos para hacer frente a las náuseas o al cansancio general, según destacan fuentes de los laboratorios Boiron, especialistas en este tipo de medicación.
Estos fármacos tienen la fundamental ventaja de que no producen efectos secundarios ni reacciones adversas y ello permite y hace recomendable su uso entre niños, embarazadas y enfermos polimedicados, como las personas mayores que toman muchas medicinas a la vez. El mecanismo de esta medicación consiste en estimular la propia capacidad del organismo para recuperar su funcionamiento óptimo. Su gran tolerancia y eficacia son su mejor aval. La homeopatía se practica desde hace doscientos años, un largo historial sin efectos adversos.
La homeopatía ha recorrido un largo camino y está desigualmente desarrollada en España según comunidades. En primer lugar se sitúan en esta práctica Cataluña y Madrid, seguidad de Levante, País Vasco y Andalucía, y a continuación y con un desarrollo similar se sitúan Castilla y León y Castilla-La Mancha por delante de Galicia y Aragón. Dentro de la comunidad, Valladolid y León son las provincias en las que la homeopatía tiene mayor impulso, según datos facilitados por el departamento de comunicación de Boiron.
En cuanto al número de facultativos que prescriben de forma habitual o al menos ocasional medicamentos homeopáticos son unos 575 en Castilla y León, sobre todo médicos generales y pediatras; de ellos el 30%, unos 172, ejercen en Valladolid.
Aunque cualquier farmacia puede pedir al medicación homeopática demandada, el 56,7% de las de Castilla y León trabajan habitualmente con estos tratamientos, es decir, algo más de una de cada dos. En Valladolid, el porcentaje sube al 70%, según los datos del 2009.
En cuanto al desarrollo legislativo, los productos homeopáticos están incluidos dentro de la categoría de medicamentos desde la Ley 25/1990 del Medicamento. Desde entonces, «se rigen por los mismos textos reglamentarios que cualquier medicamento, tanto en lo relativo a su fabricación -instalaciones, equipo, documentación y personal- como en lo relativo a su puesta en el mercado», destacan las mismas fuentes.
Los medicamentos homeopáticos comercializados en la actualidad llevan quince años autorizados, pero pendientes de registro definitivo por parte de la Agencia Española del Medicamento.
La homeopatía se mueve entre dos tipos de fármacos: los medicamentos con indicaciones específicas, dirigidos a enfermedades agudas, como estados gripales, tos, estrés, y en la mayoría de los casos, con una preparación farmacéutica convencional, como jarabes o comprimidos. Por otra parte, están los utilizados habitualmente en tratamientos personalizados para cada paciente, siguiendo las indicaciones del especialista. Se presentan generalmente en tubos de gránulos, o tubo-dosis de glóbulos (bolitas de sabor dulce).
Entre las principales bonanzas de los medicamentos homeopáticos está su tolerancia, una gran ventaja sobre todo para tratamientos prolongados, por ejemplo, para enfermedades crónicas. En estos casos, los medicamentos homeopáticos, además «de ser muy eficaces, se pueden combinar sin contraindicación alguna con otros tratamientos sin ser agresivos para el organismo». Incluso en la terapia oncológica agresiva o frente al sida, los medicamentos homeopáticos «son muy útiles en asociación con los medicamentos convencionales ya que mejoran significativamente la calidad de vida del paciente». En el tratamiento del cáncer, «aunque no existe una terapia homeopática que cure esta enfermedad, sí puede aportar una ayuda clave a los pacientes para disminuir los efectos secundarios de su tratamiento como la dermatitis producida por algunos tratamientos de radioterapia o las náuseas». Lo que caracteriza y diferencia la homeopatía es precisamente un enfoque global, en el que el médico, además de los síntomas de la enfermedad, va a tener también en cuenta aspectos individuales de cada paciente: estado físico y mental, antecedentes médicos, la evolución de la enfermedad en el tiempo, la influencia del entorno, el comportamiento del paciente... Así, una misma enfermedad no se tratará necesariamente con los mismos medicamentos. Y éste es el punto en común que destacan los pacientes que pasan por una cita con el homeópata: «La consulta es profunda, abarca todos los aspectos que te afectan y te sientes cómodo...».
La posición de algunos científicos, no obstante, es la de que la homeopatía no ha sido capaz de demostrar por medios objetivos una efectividad específica, es decir, mayor que la del efecto placebo. Los homeópatas consideran que esta práctica es efectiva en el tratamiento de una multitud de patologías, pero que la metodología empleada por la ciencia actual para verificar la eficacia de las terapias no se adapta a la especificidad de este método.








