

Se presentan en bolitas dulces que se disuelven en agua fría. No hay riesgo de intoxicación, porque la dosis no depende del peso ni de la edad
En la actualidad, los niños «salen del nido» a una temprana edad y esto supone que se expongan antes a enfermedades víricas e infecciosas como resfriados, laringitis, otitis, rino-sinusitis, rino-faringitis o gripe. Y lo malo es que muchos enlazan unas con otras lo que hace acudir repetidamente a los servicios médicos o, aún peor, a los servicios de urgencia, que en determinadas épocas están colapsados. Ante estas enfermedades de repetición, como bronquitis, otitis o laringitis, existe un método terapéutico capaz de corregir, limitar e, incluso, hacer desaparecer estos desequilibrios: la homeopatía.
De primer orden
Muchos creen que es un tratamiento complementario, pero desconocen que también es una terapia de primer orden. Cada vez más pediatras los incluyen en sus prescripciones, puesto que ofrece remedio para algunas dolencias que no existen en la medicina convencional, como es el caso de las vegetaciones, de moluscum contagiosum, del cólico del lactante, del estreñimiento, de los trastornos del sueño, de las gastroenteritis o de ciertas patologías dermatológicas.
La principal ventaja que tienen es su seguridad. No presentan efectos secundarios ni reacciones adversas y como la dosificación no depende del peso del paciente ni de su edad, no hay riesgo de intoxicación por sobredosificación. Otra ventaja es su formato. Se presentan en forma de pequeñas bolitas de sabor dulce que facilitan su administración a los niños y, en el caso de los bebés, pueden disolverse en agua fría e ingerirse con el biberón.
La rapidez de acción se suma también a la lista de beneficios. Actúan tan rápido, e incluso más que los convencionales, en las dolencias agudas como puede ser la fiebre o un dolor de oído.
Y no sólo podemos tratar patologías, sino que también prevenirlas. En homeopatía disponemos de un arsenal de medicamentos que permiten prevenir trastornos como la gripe, las infecciones respiratorias de origen vírico y, aunque resulte difícil creerlo, molestias como que les piquen los mosquitos.
En definitiva, además del antibiótico, del corticoide, del antihistamínico, del aerosol y de las carreras y esperas en los servicios de urgencia, existe una salida segura y eficaz para restablecer la salud de sus hijos y que no duden en acudir a un médico especialista en homeopatía o a su farmacéutico que le aconsejaran lo mejor para su pequeño.








